La comunicación es el centro de la relación de pareja. No basta con querer al otro, es necesario que ese amor llegue al otro. Nuestras ideas y emociones, nuestra vida, lo que hacemos y lo que queremos hacer, nuestro mundo interior necesita expresarse, darse a conocer, compartirse. 


Seguro que todo el mundo conoce la importancia de una buena comunicación en la pareja. La gran mayoría de los problemas de pareja que llegan a la consulta de los terapeutas están provocados o influidos por graves problemas de comunicación. Las parejas felices basan su relación en una buena comunicación. Conforme vamos creciendo vamos aprendiendo a comunicarnos con nuestro entorno, con los que nos rodean. Y cuando comenzamos una nueva relación de pareja vamos aprendiendo a comunicarnos con el otro, estableciendo formas concretas de interacción. Aprendemos a relacionarnos, acariciar al otro, dejar que el otro nos acaricie, besar, mirar, apartar la mirada, hablar, callar. 
Es normal, e incluso lógico, que al principio de una relación no le queramos mostrar al otro todo lo que creemos ser. Cuando estamos conociendo a alguien intentamos dar nuestra mejor imagen, no le mostramos nuestros fallos (podemos pensar mágicamente que si nuestra relación funciona, nuestros puntos débiles desaparecerán o que quizás, lo bueno compense a lo regular y aun así sigamos “gustando” a la otra persona). Eso puede llevarnos a evitar decirle a la otra persona que no, expresarle que algo no nos gusta o dejar de pedirle que hagamos esto o lo otro por miedo a que sea él quien nos diga que no. Sin embargo todo tiene un límite y cuanto antes nos mostramos tal y como somos mucho mejor (por supuesto que no estoy hablando de cuidar nuestra relación y hablarnos con cariño y respeto).
José Antonio Marina establece la importancia de los hábitos amorosos en las relaciones de pareja. Lo que se convierte en hábito resulta necesario y fácil de hacer. Si aprendemos a callarnos, nuestro hábito será el silencio, y comenzaremos a inventarnos lo que el otro piensa o siente en función de algunas pocas señales que veamos o creamos ver en el otro. Pero si aprendemos a hablar, a escuchar, a llegar a acuerdos, a decir que no y decir que si, lo que nos gusta y lo que no, la comunicación positiva se convertirá en un hábito y todo en nuestra pareja será más fácil.