Cuando alguien en consulta tras
un fracaso amoroso o tras mucho tiempo de soltería me pregunta cómo puede
encontrar pareja, le suelo decir que la pareja no se busca, se encuentra. Es
verdad que la situación ha cambiado, cada día es más habitual buscar pareja y
encontrarla en páginas de internet específicas, actividades para singles, o con
la vieja táctica del baile a las 3 o las 4 de la mañana. La vida ha cambiado, o
no tanto, y ante la demanda de personas que desean buscar pareja, el mercado
responde. Y por supuesto esas soluciones son igual de útiles y válidas que
cualquier otra.
Vamos a analizar los datos. Por
una parte, Las personas muy felices tienen una gran vida social, variada y
satisfactoria. Además pasan mucho menos tiempo solas, tienen buenas relaciones,
mejores amistades. Por otro lado, las personas casadas suelen ser bastante más
felices que los solteros. Aunque posiblemente el matrimonio no sea la causa de
la felicidad sino que la felicidad conduce a la mayoría de las personas a tener
pareja. Por eso las personas felices con pareja, cuando dejan de tenerla,
encuentran fácilmente una nueva pareja.
Parece claro que las personas con
esa vida social tienen más probabilidades de tener pareja. Si además las personas
más sociables son más felices, es fácil pensar que es más agradable estar con
ellas, y, por eso tienen más vida social y encuentran más fácilmente pareja.
Todo ello se convierte en un círculo que se retroalimenta de forma muy positiva.
En resumen, la felicidad suele estar relacionada con más vida social, la vida
social intensa nos abre más posibilidades de conocer posibles parejas, la vida
social nos lleva a una mayor felicidad, la felicidad atrae, gusta a posibles
parejas.

Además, siempre es mejor ser una
persona feliz y con amigos buscando o no pareja, que ser una persona que
solamente busque pareja.