¿Qué puede haber más
importante que la felicidad?
No se me ocurre nada, absolutamente nada. La ONU reconoció
que  la búsqueda de la felicidad es un
objetivo humano fundamental y por eso instauró el 20 de marzo como el Día Internacional de la Felicidad. El
problema es que también reconoció  la
necesidad de que se aplique al crecimiento económico un enfoque más inclusivo,
equitativo y equilibrado, que promueva el desarrollo sostenible, la erradicación
de la pobreza, la felicidad y el
bienestar de todos los pueblos.
Y también que el objetivo de la felicidad y
el bienestar se reconozca en los objetivos
de las políticas públicas
Y mientras luchamos porque nuestros políticos dejen de
luchar por el poder y que los objetivos de las políticas públicas sean de
verdad el bienestar y la felicidad de todo el mundo, podemos poner la felicidad
en nuestras vidas, de verdad, por bandera.
El primer paso para ser feliz, y el más fundamental, es decidir ser feliz. La ciencia de la felicidad nos ha enseñado (y demostrado) que la felicidad
depende en gran medida de nosotros. Créetelo, tu felicidad está en tu mano.
El camino para ser feliz, lo puedes elegir tú, aunque
también sabemos que cosas nos acercan a la felicidad, como las relaciones
sociales, la gratitud, el buen humor o ayudar a los demás. Pero lo importante
es saber que nada ni nadie es indispensable para ser feliz, solamente tú.
La felicidad es contagiosa, ¿Y si decidimos cambiar el mundo
a través de ella? ¿Y si hacemos un mundo mejor empezando por trabajar nuestra
propia felicidad? No te equivoques, no se trata de ser una persona egoísta: cuando
de verdad eres feliz te gusta compartir tu felicidad con la gente que tienes
alrededor y cuando de verdad eres feliz quieres hacer del mundo un lugar mejor.
Solo se trata de saberlo y de saber cómo conseguirlo.

El 20 de marzo es el Día Internacional de la Felicidad, por
eso deseo que ese día  sea el Día de Tú
Felicidad, sea el Día de la Felicidad de cada una de los más de 7000 millones
de personas que comparten con nosotros este planeta.