Sí, ya sé que Haloween
es una fiesta norteamericana, que aquí no tiene ninguna tradición, que ahora
que Estados Unidos está dejando de estar a la cabeza del mundo tiene aún menos
sentido copiarles todo como si fuéramos un niño pequeño que copia todo lo que
hace su hermano mayor… sí, ya lo sé. Pero es que siempre me han gustado esas
cosas que tantas veces he visto en películas y series: niños disfrazados de
monstruos pidiendo golosinas o adolescentes y jóvenes buscando besos y caricias.
Así que hoy, y con el beneplácito de la fiesta española e internacional de
Todos los Santos, y para celebrar Haloween, voy a hablar de una cosa muy seria:
el miedo al amor.

No sé qué psicólogo o
lingüista se inventa el nombre de las fobias, siempre que aparecen noticias con
las fobias más extrañas” me leo esos listados con más humor que interés
profesional. Es importante señalar que la mayoría de esos nombres no están
dentro de los libros oficiales de los trastornos mentales (que se refieren a
ellas con el nombre genérico de fobias específicas), y aunque algunas dudo que
existan; esos nombres esconden en su mayoría miedos reales que podemos padecer.
Pues hoy vamos a hablar de una de esas fobias: la Filofobia.
El amor no es algo
fácil, a veces no conseguimos que nuestro amor sea correspondido y otras veces
no es correspondido como quisiéramos. Las relaciones de pareja pueden ser
fuente de satisfacción, pero a veces (más de las que quisiéramos) nos puede
causar dolor. Y tras una o varias de esas experiencias negativas puede surgir
el miedo al amor. El amor o las relaciones de pareja se asocian con el
sufrimiento, con algo que no podemos controlar y que al final nos va a hacer
daño. Y por eso comenzamos a evitar enamorarnos o comenzar relaciones de pareja
con la base del amor feliz.
El miedo irracional al
amor
nos puede llevar a dos tipos de evitación: activa o pasiva. Una evitación
activa
es aquella donde la persona con miedo al amor es la que dice que no, la
que deja la relación cuando está lleva a un mayor compromiso o cuando pasa más
tiempo del debido. El amor es sufrimiento, el compromiso es malo, y cuando notan
que se pueden “enganchar” a alguien huyen. Es la típica imagen de la novia a la fuga. Es también aquella imagen de persona acorazada que no deja que
comience ninguna relación, evita cualquier relación íntima, de pareja o que
sólo busca rollos de una noche.
Una evitación pasiva es
aquella donde la persona buscará siempre relaciones imposibles, donde el amor y
la felicidad no puedan triunfar. Así esos hombres y mujeres buscaran amores no
correspondidos o comenzar una relación con personas con pareja o personas que
no quieren relaciones estables. El final es sencillo, la relación de pareja no
comenzará, terminará o no evolucionará, pero será siempre el otro el
responsable. La persona con miedo a amar se sentirá desgraciada, desafortunada
en el amor (siempre se enamora de personas que no le convienen, pero el amor es
ciego…), lo suyo es amar, pero el amor lo único que le da es sufrimiento. Ella o
él nunca huyen del amor, el amor huye de ellos, o así se engañan a sí mismos.

Y para acabar una
aclaración. Cuando me refiero a miedo al amor no hablo de esas personas que
simplemente no quiere mantener una relación de pareja, o una relación tradicional.
Claro que uno puede querer ir de flor en flor o que no le gustan las flores o
sencillamente que quieren disfrutar de otras cosas en su vida, y el amor o
tener pareja no sea una prioridad. Vivir en pareja o tener una relación es una
elección. El miedo al amor es aquel que surge de una visión del amor como un
sufrimiento, el típico “yo no me voy a enamorar nunca, no quiero sufrir nunca más”.
Como he dicho es una evitación acompañada de emociones y pensamientos que surge
de la experiencia pasada (sufrida en primera persona o aprendida por la
experiencia de otros), de la asociación del amor con el dolor.