La Real Academia de la Lengua Española nunca pudo conducir a tanto a
error. Para la RAE, la
felicidad, en su primera acepción, es el estado del ánimo que se complace en la
posesión de un bien. Es verdad que la felicidad se puede definir como un estado
de ánimo (hay muchas definiciones de felicidad y muchas de ellas encajan
perfectamente con la definición de estado de ánimo), pero lo que la ciencia nos
enseña hoy es que nuestra felicidad no depende de nuestras posesiones, de
la posesión de ningún bien.

Nuestros ingresos mensuales,
nuestros ahorros o nuestros bienes  no
nos aportan felicidad o mejor dicho, influyen muy poco sobre nuestra felicidad.
Es verdad que es importante tener un mínimo para vivir sin preocuparnos, en la
sociedad actual necesitamos un techo bajo el que vivir, ropa que vestir y algo
para comer, pero más allá de esos mínimos no necesitamos poseer muchas cosas
para ser feliz. Está demostrado, las personas que más tienen no son más
felices, ni más ni menos.
¿Cuántas veces hemos esperado a
tener algo que queríamos con ilusión? Hemos ahorrado para poder comprarnos un
vestido precioso,  hemos esperado a que
alguien nos regalara el último Smartphone o nos hemos metido en un préstamo
para poder comprar el coche de nuestros sueños… y después de conseguir el
fruto de nuestros deseos, ¿Cuánto nos ha durado la alegría? Pues muy poco, un
día, una semana o unos pocos meses como mucho. ¿O es que crees que eres feliz
por poseer algo?