Besarle todos los días y en cualquier momento, no desde la
rutina sino desde el amor. Besarla suave, fuerte, con pasión, con ternura,
siempre con amor. Besarla en los labios, en la mejilla, en los codos, en el
ombligo, en los genitales. Besarla porque le quieres decir algo, porque quieres
demostrar que le quieres, porque lo necesitas, porque lo necesita. Besarla como
un ritual, besarla por sorpresa, besarla sin venir a cuento.
Esta semana hemos celebrado el día internacional del beso, y
el acontecimiento se ha convertido en una oportunidad para hablar del beso en
muchos medios de comunicación. Profanos y especialistas en la materia han
hablado sobre el beso, sus besos y los besos de los demás. Se ha dicho lo
importante que es el beso en nuestra cultura y en muchas otras, lo bueno que es
para nuestra salud y lo importante que es para nuestras relaciones. Por
supuesto no se ha hablado solo del beso en 
las relaciones de pareja, el beso es bueno para todo el mundo.
Y lo que espero es que nadie, con tanto hablar sobre el
beso, se haya olvidado de besar a su pareja. Las relaciones de pareja necesitan
cariño, pasión y comunicación. Y el beso sirve para todo eso, y para mucho más.
Por eso, y por todas esas cosas que hemos oído y leído durante esa semana, no
dejes de besar a tu pareja. No dejes de decirle que le quieres, que te atrae,
que es importante para ti.

Deja de leer Corazones Inteligentes, levanta la mirada del
ordenador, de la tableta o del móvil, y dale un beso a tu pareja, venga, así no
se te olvida. Y no dejes de hacerlo. Besos, muchos besos, besos de verdad,
besos sinceros.