Platón pensaba que el ser humano estaba compuesto por dos
realidades muy distintas, el cuerpo y el ama. Esa idea ha continuado hasta
nuestros días y se ha transformado en una dicotomía donde mucha gente concibe
el cuerpo y la mente como dos cosas
separadas. Sin embargo no somos dos en uno, no somos cuerpo por un lado y mente
por otro. Somos uno y el cuerpo y la mente son lo mismo aunque nuestra
percepción sea diferente. Cuerpo y mente son solo dimensiones de
una misma realidad.
Todo lo que hacemos, sentimos, pensamos y nuestro
funcionamiento a nivel fisiológico están unidos. No sirve tener una mente sana
si no tenemos un cuerpo sano y viceversa, necesitamos cuidarnos de forma
holística, global. Hace un tiempo escuche a un compañero en una
conferencia
decir que los psicólogos hacemos muy poco por fomentar el
ejercicio físico en nuestros pacientes. Y creo que es cierto, cuando alguien
llega a consulta nos ponemos a trabajar en los problemas más acuciantes y
reforzar las virtudes psicológicas que creemos más importantes y solemos obviar
el fomento del ejercicio físico. Y esto es un error.
Los beneficios en la salud (entendida como el estado de
completo bienestar físico, mental y social) del ejercicio físico es indudable y
está apoyado por innumerables estudios. Claros son los beneficios psicológicos
del ejercicio físico moderado. No se trata de ser deportistas de élite, basta
con encontrar nuestras formas favoritas de hacer ejercicio físico, marcarse un
plan de forma adecuada y ponerse manos a la obra.
En todas las etapas de nuestra vida es fundamental la realización
de ejercicio. Interesante y muy bonito fue un estudio
realizado en la Universidad de Sevilla
y publicado
en el 2014 donde se demostraba que la práctica de actividad física incidía
en la felicidad de las personas mayores, siendo más felices aquellos más
activos en esta etapa de su vida.
Y es que la práctica regular de ejercicio físico está
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entre otros con:
  • Aumento de la autoconfianza
  • Mejora nuestro autoconcepto
  • Mejora la sensación de bienestar
  • Mejora nuestro funcionamiento intelectual
  • Ayuda a combatir la depresión, el estrés o la ansiedad
  • Previene enfermedades mentales (al provocar que las personas
    sean menos susceptibles a los factores desencadenantes de las mismas)
  • Aumenta nuestro bienestar psicológico
  • Mejora nuestro estado de ánimo