La vida está llena de cosas que no podemos controlar, unas
veces nuestras circunstancias nos pueden ayudar a ser felices y otras nos
pueden poner dificultades y piedras en nuestro camino. Y luego, además, somos
como somos, no podemos ser más listos o más altos de lo que somos, hay rasgos
de personalidad que son muy difíciles de cambiar y aptitudes que no son
modificables.
Según los últimos estudios la felicidad depende un 50% de nuestra genética, un 10% de
nuestras circunstancias (¡solamente un 10 por ciento!), y un 40% de nuestra
actividad deliberada, es decir aquellas cosas que podemos hacer, cambiar,
mejorar. Y eso deja muchísimo en nuestras manos. Y aquí viene el símil de hoy: nuestra
vida es una fotografía, y en ella hay muchas cosas que no podemos cambiar en
gran medida, no podemos cambiar la disposición de los elementos, el encuadre o
el enfoque, pero podemos transfórmala completamente, podemos llenarla de los
colores que queramos.
No es lo mismo una vida en blanco y negro que una fotografía
llena de colores y de vida. La paleta de colores que le pongas depende de ti. Puedes
llenar tu vida con todo aquello que te emociona, que te hace disfrutar y te
hace ser más feliz. Aprovecha tu tiempo para llenarlo de ese ocio que sabes que
te hacer sentir mejor; de las personas que quieres, de tus amigos y de tu
familia; de música, de libros, de arte; de amor, pasión y sexo; de humor, de
buen humor, de risas; colorea tu vida con emociones positivas, compártelas y no
dejes ni un día de vivir el presente, disfrutar el momento y poner la felicidad
por encima de todo.

No te quejes de tu vida, de tu fotografía en blanco y negro,
de las sombras y piensa qué depende de ti, qué puedes cambiar en tu vida para
que aunque las cosas sean como son, estén llenas de luz y color.