Estas últimas semanas hemos visto
como, más que el amor completo, lo importante es el amor feliz. Si la felicidad
hoy es definida como bienestar subjetivo,
nos estaríamos refiriendo al bienestar en el amor. ¿Pero qué es exactamente el bienestar
subjetivo en el amor? ¿Cuál es la identidad del amor feliz?

El amor feliz estaría compuesto de dos grandes áreas que se
influyen mutuamente, aunque pueden ser más o menos independientes. Por una
parte, está la evaluación que
hacemos de nuestra relación de pareja, nuestra satisfacción. Y por otra parte, estarían
las reacciones emocionales que
tenemos ante nuestra relación, es decir, nuestros estados de ánimo y nuestras emociones.
Al evaluar nuestra relación está
claro que nuestra satisfacción está influida por nuestras expectativas y creencias e incluso nuestros deseos y valores. Si
alguien cree que una relación de pareja 
es la unión completa de dos personas, que tiene que estar marcada por la
confianza y la libertad o estar basada en un compromiso irrompible para toda la
vida, son cuestiones que van a afectar a la evaluación que hagamos de la
pareja. Todo es según el cristal con que se mire y según lo que se espere.
Creer que nuestra relación de pareja es positiva, que nos da, nos aporta, nos
hace disfrutar es la primera parte del amor feliz.
Y por otra parte estarían
nuestros afectos, tanto positivos como negativos. Nuestros estados de ánimo y emociones que percibimos
como agradables (cariño, alegría, confianza, consuelo, esperanza, gratitud…)
marcarán nuestra relación. Las reacciones positivas cuando estamos con nuestra
pareja, cuando nos acordamos de ella o cuando la esperamos nos indicarán que
vamos por el buen camino, que estamos cerca del amor feliz.
Sin embargo, nuestro bienestar en
la relación no sólo depende del mundo emocional positivo. No basta con lo
bueno, sino que depende también de la presencia de lo malo, de las emociones
negativas. Nuestros miedos, ansiedades, tristezas, malhumores o desánimos
marcarán el camino de nuestra relación.
Por supuesto el amor feliz no es
algo de todo o nada, y además puede cambiar con el tiempo, con los distintos
acontecimientos que vamos viviendo, y con nuestros propios cambios personales.
Lo importante es saber que el amor feliz existe y creer/sentir que lo tenemos o
estamos muy cerca.

Y tu, ¿Qué piensas sobre tu
relación de pareja? ¿Y cuáles son las emociones que te provoca tu relación de
pareja? ¿Qué sientes?