Seguro que muchos tenemos en
nuestra cabeza la frase de “Un diamante es para siempre”. Es más, seguro que algunos
recordamos el anuncio y la versión de una canción de El Norte que lo
acompañaba… “entre tú y yo… un diamante es para siempre…”.  Cuando llega la navidad, los cumpleaños, los
aniversarios, el día de los enamorados, la misma duda de siempre, ¿Qué le voy a
regalar a mi pareja? ¿Un diamante?

No seré yo quien critique el afán
consumista que nos rodea, bueno, por lo menos no lo haré hoy. Voy a hacer otra
cosa, defender los regalos que nos dan felicidad. Muchos estudios han dejado
claro que las cosas, que poseer bienes materiales, no nos proporciona felicidad
y unos cuantos estudios nos han dicho que una de las claves para ser feliz es
invertir en contactos sociales. Las personas más felices suelen tener buenos
círculos de amistades, llevarse bien con su familia o tener unas relaciones de
pareja saludable. Es más, esto es un círculo vicioso positivo, cuantas más
relaciones sociales, más feliz será uno y cuanto más feliz sea uno, mejores
relaciones sociales tendrá. Ya sé que hay gente muy feliz sola, y que con
cuanta menos gente esté, mejor. Yo sólo hablo de lo que nos dice la ciencia de
la felicidad y de la mayoría de las personas, nunca es bueno generalizar.
¿Y dónde nos lleva esto? A una
propuesta muy sencilla, cualquier regalo que invierta en nuestro contacto
positivo con los demás será un regalo que nos ayude a ser feliz. Y para ser
concreto, cualquier regalo que implique dedicar tiempo a los demás será un gran
regalo. Por qué no le regalamos a nuestra pareja un día completo para estar
juntos haciendo lo que sea, o un paseo por el parque, o un fin de semana en el
campo, o una tarde haciendo deporte.
Pero seguro que alguna vez hemos
hecho alguno de estos regalos a nuestra pareja. ¡Voy a intentar ser más
novedoso! ¿Y si además de ese día con nosotros le regalamos un día o una tarde
o una cena para que disfrute de sus amigos o sus amigas? Le podemos regalar un
jersey a nuestra pareja, para que se lo ponga cuando quiera, para ir a trabajar
o para salir a dar una vuelta. Sin embargo, nos resulta raro regalar una cena
para que disfrute nuestra pareja con sus amigos o amigas. ¿Y qué nos hace más
felices los jerséis o los amigos?