Las palabras no suelen ser
inocentes herramientas
para expresar nuestros pensamientos o emociones, sino
que suelen estar repletas de significados que van más allá de lo que
explícitamente queremos decir. Cuando hablamos con los demás o en nuestro
diálogo interno es importante que cuidemos nuestro lenguaje e incluso que lo
utilicemos para lograr una mejor predisposición en los demás o en nosotros
mismos.

Y todo esto viene porque hoy
quiero hablar de dos conceptos que a mí me gusta distinguir: culpa y
responsabilidad
. Más allá de definiciones académicas o etimológicas parto de un
una situación personal. Cada vez que oigo la palabra culpable me viene el
concepto de pecado y de cómo me lo explicaron de pequeño. El pecado era una especie
de mancha que cubría tu persona en mayor o menor medida, y cuanto más grave fuera
el pecado más “mancha negra” era la que cubría todo tu cuerpo. De esta forma,
el acto, la palabra o la omisión pasaban a manchar todo lo que eras, comenzaba
a formar parte de ti. Por si esto fuera poco, cuando escucho la palabra en
cuestión también me viene a la cabeza un juicio, donde una persona que
presuntamente ha cometido un delito pasa a ser, después del veredicto, un
ladrón, un agresor o un estafador. De nuevo el pecado, el hecho, el error o lo
que sea pasa a ser parte de la persona, definiéndolo.
Pero no me quiero meter en
camisas de once barras, no voy a hablar de delitos o de pecados. Eso lo dejo
para otras personas con más saber que yo en el derecho o la religión. Voy a
hablar de esa frase que nos decimos o nos dicen cuando hemos hecho algo mal,
cuando hemos fallado: “eres culpable de lo que ha pasado”. En el mejor de los
casos esa frase se puede sustituir por un benevolente “somos culpable de lo que
ha pasado
”. Que conste que según la RAE el culpable es aquel que actúa de forma
deliberada o con negligencia de sus deberes, y que muchas veces los errores no
se realizan de forma deliberada o negligente, muchos errores se suelen cometer
creyendo que no está mal lo que estamos haciendo o sencillamente por cometer un
error en la ejecución. Pero además hay otra cuestión más importante cuando
hablamos de culpa y es que sólo hablamos de pasado
, como mucho de presente y
sobre todo hablamos de lo negativo. Y es que el culpable es aquel que ha hecho
algo mal o lo ha hecho y lo sigue haciendo.
Sin embargo el responsable es
aquel que tiene que responder del acto, el responsable responde de sus
compromisos, pasados, presentes y futuros. Responde de lo bueno y de lo malo.
En la responsabilidad el acto provoca unas consecuencias, por las que a veces
hay que pagar, asumir sus consecuencias, pero no llena a toda la persona de una
mancha negra que le cubre completamente.

En gran parte de las cosas que
vivimos somos responsables, pero sobre todo somos responsables de seguir, de
cambiar, de mejorar. Independientemente de “quien haya sido la culpa” la
responsabilidad y la capacidad de responder, de solucionar en una pareja es de
ambos.