La mayoría de nosotros buscamos un amor que dure toda la vida, incluso aunque sepamos que es un sueño muchas veces imposible de conseguir. La mayoría de las parejas no son para siempre y nuestras expectativas y proyectos de futuro se ven truncados ante una ruptura; y en demasiadas ocasiones junto con la desilusión normal por perder lo que teníamos, aparece un sufrimiento demasiado grande.

Pero… ¿Cuándo ir al psicólogo tras una ruptura de pareja? ¿Es necesario ir a terapia psicológica tras una ruptura de pareja?

La primera respuesta es clara. No, la mayoría de las veces no es necesario. Las rupturas implican sufrimiento, mayor o menor, pero sufrimiento. No es fácil dejar o que te dejen. Toda ruptura implica perdidas, y las perdidas provocan tristeza. Nos hayan dejado o hayamos dejado nosotros, hayamos llegado a un acuerdo de cómo hacerlo o haya sido todo de forma unilateral, es difícil. Incluso si nuestra relación de pareja era una mala relación de pareja, o si ya no había amor, es complicado y la mayoría de las veces se pasa mal.

Sin evitar estar triste, es bueno poder contar con el apoyo de una o varias personas que escuchen nuestra historia, nuestro punto de vista y como nos encontramos. Y hacer lo que nos apetezca, salir o no salir de fiesta, conocer gente, ligar, no salir casi de casa, no ver a nadie… lo que queramos. Aunque siempre es bueno, no encerrarnos completamente en nosotros mismos y contar con algún amigo o familiar para hablar, sea poco o mucho, como decía antes, y hablar de lo que ha pasado y nos pasa.

Y pasando un tiempo, y el tiempo necesario depende de cada uno, es necesario recuperar el día a día, y mantenernos activos o activas. Recuperar, si las habíamos dejado, amistades o actividades que nos hacían disfrutar. Centrarnos en lo que siempre nos ha gustado hacer o buscar nuevas aficiones que siempre nos hayan llamado hacer y nunca habíamos podido empezar. Apoyarnos, más allá de la relación que hemos perdido, en las personas que más queremos y que más nos quieren. E ir pasando página, sin intentar buscar soluciones mágicas para nuestro mal de amores.

Pero, entonces, ¿Cuándo ir al psicólogo tras una ruptura de pareja?

En primer lugar, si a pesar de todo lo que he dicho antes, quieres ir, ve. No hay que ir a un psicólogo o una psicóloga solo cuando esté estrictamente indicado. Si crees que lo necesitas, acude, y quizás te pueda ayudar. Siempre viene bien ver todo desde otro punto de vista.

Además, si ha pasado un tiempo y crees que no levantas cabeza, que no consigues pasar página, quizás sea el momento de pedir ayuda profesional. Todos necesitamos un tiempo para asumir lo que pasa en una ruptura y adaptarnos a nuestra nueva vida, pero a veces nuestra cabeza se llena de dudas, de preguntas que no conseguimos responder, de respuestas que no conseguimos entender, el tiempo pasa y no conseguimos comprender casi nada. Si la tristeza parece que se queda y que nos hace ver de color negro lo que nos rodea, nuestro futuro o nosotros mismos, es el momento de pedir ayudar.

Y es que un buen trabajo psicológico es necesario si tras la ruptura nuestra autoestima se ha visto dañada, y hay demasiadas dudas sobre nuestra valía, si creemos que no somos capaces de afrontar nuestra nueva vida, que no valemos. No podemos salir de una ruptura sintiéndonos peor con nosotros mismos, queriéndonos menos.

Por último, también puede ser bueno pedir ayuda profesional si tras un tiempo de estar sin pareja tenemos la sensación de que el único motivo que nos aleja de volver a tener pareja son nuestros miedos, el miedo a volver a sufrir; o ideas como que nunca seremos felices en el amor. Se puede ser muy feliz sin pareja, y es una muy buena opción de vida, pero nuestros miedos o inseguridades no pueden ser nuestros únicos consejeros.

Así que no tengas miedo de ir al psicólogo, hace mucho que dejó de considerarse algo raro y por lo que uno tenga que avergonzarse. Si lo necesitas, pide ayuda.