La gratitud es un buen ejemplo de que la psicología positiva nos enseña mucho, nos puede guiar, y si sabemos leerla de forma adecuada, nos ayuda a ser más felices. Peterson y Seligman (2004) nos mostraron 24 fortalezas humanas y con ellas señalaron pequeños-grandes rasgos que casi no había sido identificados como importantes y que ahora se definen como fundamentales.

Y hoy me quedo con una de esas fortalezas. La gratitud es un sentimiento de agradecimiento y alegría que surge como respuesta a reconocer que uno se ha beneficiado por la acción de otra persona o simplemente porque una persona específica existe. Y es que hoy, y siempre, quiero ser agradecido porque necesito reconocer lo feliz que soy por las personas que tengo alrededor.

Siempre mi pareja y mi hija, que me siguen haciendo vivir un sueño y me hacen soñar que el futuro siga con el amor del presente. Mi familia, especialmente mi madre, que además de mi sentido del humor, me ha enseñado como se puede defender y luchar por unos hijos sin consentirlos. Mis amigos, que no los puedo contar con los dedos de una mano.  Porque soy de esos que saben apreciar el cariño que a uno le tienen y que me encanta querer a la gente que quiero. Amigos, algunos que veo poco, y quiero mucho, y otros que veo poco y nunca es suficiente, ni lo que los veo, ni lo que los quiero. Mis compañeros de profesión, que me enseñan y que me apoyan y que saben trabajar y reír conmigo. Mis pacientes, que me han dado y me dan lecciones de trabajo para poder cambiar y ser más felices. Y toda la gente buena con la que he compartido ratos, horas y días, porque son infinitamente más las personas buenas que hay en el mundo que otras que no se si lo son, pero son muy muy pocas.

Y tú, no te olvides, siéntete agradecido por las personas que quieres y que están ahí, contigo. Siente y expresa agradecimiento, pocas cosas son tan fáciles y sientan tan bien.