La felicidad duradera y la felicidad momentánea
Martin Seligman distingue entre la felicidad duradera y la felicidad momentánea. La momentánea puede aumentarse fácilmente (por ejemplo, viendo una película, comiendo chocolate o recibiendo un masaje en la espalda) y además no está relacionada con la felicidad duradera. Es decir, uno puede tener numerosos estallidos de sentimientos positivos momentáneos, darse pequeñas alegrías de vez en cuando, y ser o no ser feliz. Ambos tipos de felicidad son auténticos placeres en una vida. Vamos a imaginarnos una tarta fantástica, preciosa,…




